¿Cómo ayudar a mi hijo si es una Persona Altamente Sensible (PAS)?

La Alta Sensibilidad

Reconocer la Alta Sensibilidad, entenderla y ser consciente de que es un rasgo de la personalidad positivo proporciona el recurso fundamental para cambiar y mejorar las distintas áreas de la vida de las PAS.

Bebés PAS

En los recién nacidos PAS se darán señales de irritación ante los primeros indicios de hambre. En este caso nosotros, los padres, podemos ayudarles probando si al bebé le va mejor comer menos y más a menudo.

Si tu bebé es PAS, tendrá una sensibilidad especial ante la temperatura. Es aconsejable utilizar ropa interior de algodón o seda y el resto de la vestimenta de lana, ya que los tejidos naturales respiran y ayudan a regular su temperatura corporal. Es importante protegerles la cabeza del sol en verano con una gorra y en invierno del frío con un gorro tanto en la calle como en casa, sobre todo a la hora de dormir.

La piel de un bebé PAS es extremadamente sensible. Se debe procurar minimizar el roce con tejidos bastos (etiquetas, botones, arrugas en la ropa o en las sábanas, etc), priorizando la utilización de ropa de cama de algodón y mantas de lana. Además, en el cuidado de la piel es recomendable utilizar productos naturales (cera de abejas, caléndula, lavanda, etc).

El exceso de luz y ruido suele ser desagradable y provocar malestar en los menores PAS. Podemos ayudarles poniéndoles una luz difusa o suave, ya que se sienten más a gusto con este tipo de iluminación. Debemos adecuar el nivel de sonidos y ruidos, ya que lo pueden experimentar como un bombardeo sensorial.

Un bebé PAS es probable que se asuste y estrese ante un exceso de contacto con personas no familiares. No suele gustarle que todo el mundo lo abrace y lo bese. Por ello, es posible que busque tranquilidad y prefiera refugiarse pintando, soñando, “desapareciendo” en su propio mundo, hablando con peluches, con su mascota o con algún amigo imaginario. Como padres, tenemos que facilitarle un lugar donde encontrar calma, descanso y tranquilidad. Cuando les cuesta relajarse o dormir se les puede ayudar dándoles un suave masaje de pies con un poco de aceite de lavanda.

Un exceso de juguetes y de colores y sonidos en los mismos puede llegar a saturar a un bebé o niño PAS. Es recomendable que los juguetes sean de materiales naturales (algodón, madera, etc), de una gama de colores suaves y con sonidos naturales evitando sonidos mecánicos y estridentes.

Niños PAS

Un niño PAS necesita protección, necesita saber que el adulto que le cuida está ahí, pero al mismo tiempo debe aprender a confiar en sus propias capacidades y talentos. Es muy importante para el niño PAS saber que puede ser quién es y cómo es y que eso está bien, evitando comparaciones con otros niños. Desde nuestro rol de padres es importante explicarle que su manera de percibir, experimentar y sentir el mundo es diferente a la de la mayoría de personas, enseñándole que la diversidad enriquece y que las diferencias se complementan.

Suelen ser muy sociables y sensibles al estado emocional de las personas de su entorno (empáticos). Por ello, sienten mayor deseo de ayudar a los demás. Además, interiorizan fácilmente valores como la justicia, el sufrimiento en el mundo, los problemas del medio ambiente, etc. Y, a su vez, son vulnerables y se lo toman todo muy a pecho, sintiéndose ofendidos y dolidos. Como padres es importante estar atentos a cuando se siente así y ayudarles a hablar sobre ello, escuchando su historia y priorizando la enseñanza de la expresión emocional, enseñándole a hablar, a exteriorizar y a comunicar. Para ello, le vendrá bien el contacto con la naturaleza, con las artes, con deportes no muy competitivos o con una mascota.

Suelen ser listos y rápidos a la hora de entender las cosas, pudiendo llegar a confundirse con altas capacidades. Aunque el error no suele durar mucho si prestamos atención a los detalles característicos de cada uno.

Los niños PAS no suelen buscar grupos grandes con los que relacionarse porque les agobia, ya que viven en y desde la emoción. Además, entran a menudo en la categoría de “niños de alta demanda”, ya que suelen requerir mucho tiempo “íntimo”, de calidad y atención personal. Para poder relacionarse a un nivel profundo, necesitan confiar. Como padres podemos ayudarles dotándoles de estrategias para una adecuada regulación emocional y de habilidades sociales y de comunicación y asertividad que le permitan gestionar de una forma más adaptativa este aspecto.

Por último, su día a día debe ser sencillo, organizado con ritmos determinados, evitando sorpresas y cambios repentinos que puedan provocarle bloqueos y grandes desajustes.

Por Vanesa Tesouro Hervás

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